Al iniciar la segunda década del siglo XXI, en plena globalización, se confirma que es imposible negar que las crisis, de las que no se salva ningún país, son inherentes a la naturaleza del sistema capitalista y, por lo tanto, al ser fuente del mayor riesgo sistémico es imprescindible contar con herramientas de análisis de carácter alternativo y global para tomar decisiones más certeras. Tomando en cuenta estas circunstancias, en primer lugar se demostró que la credibilidad en la política económica de un gobierno está sujeta a la percepción que tienen los agentes económicos de la disponibilidad de reservas internacionales, por parte del Banco Central, para cubrir compromisos en divisa extranjera. Con la formalización del argumento anterior se elaboró un índice de credibilidad de la política económica del gobierno mexicano que permite a los ciudadanos tener una visión racional y objetiva de la credibilidad, independiente de los anuncios del gobierno, para evitar que sean perturbados al tomar sus decisiones.